crónica

El diez es un número redondo, el guarismo ganador, una combinación de dígitos arrolladora, potente, definitiva, la cifra con la que se llega a le plenitud y el máximo esplendor. Y en esta primera década de su existencia, INFINITA ha sido bendecida con todos los dones de los dioses para firmar una edición soberbia que nos dejó impactados.

Ya desde el principio la afluencia de público fue más abundante que nunca, y es normal porque nuestro menú de artistas era de lo más apetitoso. Agu Lukke, figura emergente de la escena madrileña, fue el encargado de abrir y cerrar esta noche tan especial, que estuvo jalonada de hitos brillantes. Especialmente bien acogida fue la actuación de un violinista durante el set de Mike Kelly, cara ya habitual en nuestras últimas ediciones de INFINITA.

El primer bombazo de la noche fue la esperadísima intervención de una Rebeka Brown en su mejor momento, que atraviesa con paso firme la cumbre de su carrera como cantante. La de Sabadell interpretó auténticos anthems, como Big Bad Bitch o Rusing Up, e incluso se atrevió con algún hit de Rihanna. Todos los presentes se rindieron incondicionales ante ella y su actuación electrizante, y Rebeka demostró con creces que el éxito no le ha llegado por casualidad.

Momento cumbre, sin duda, fue la presentación de los chicos y chicas de animación, que como siempre nos puso la carne de gallina con un show espectacular, y este año más gracias a la canción ganadora de Eurovisión, EUPHORIA.

Después de esto, hizo su aparición en el escenario la estrella más rutilante de la noche: Armin Van Buuren, un redivivo césar plenipotenciario que puso sobre la mesa de mezclas todas sus cartas ganadoras, firmando un “veni, vidi, vici” apoteósico. El “holandés errante” demostró una vez más por qué las masas lo adoran gracias a un set que exploró s veces los sonidos más duros en combinación con momentos de armonía vibrante. Como no, el manto de torsos musculados que tapizaba la pista, siguió el ritmo marcado por el rey del trance con arrobada excitación.

Casi sin darnos cuenta, el reloj fue llegando hasta las seis de la mañana y los miles y miles de asistentes fueron abandonando el recinto, con pena por haber llegado al final, pero con enorme satisfacción por haber asistido a este INFINITA que, una vez más, volvió a marcar récords.

No queremos dejar de hacer mención a la novedad con la que hemos marcado una gran diferencia este año: la POOL PARTY que se celebró el viernes, y de la que te ofrecemos algunas de las mejores imágenes en nuestro Facebook oficial.

Fotos Infinita POOL PARTY

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